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jueves, 5 de septiembre de 2013

ADICCIÓN AL TRABAJO

Todos sabemos que actualmente, la tecnología nos ayuda a realizar más actividades en menos tiempo pero también nos puede convertir en sus víctimas. Existen personas que trabajan sin descanso y están en constante disposición de sus jefes o clientes a través de una computadora, un celular, una tablet, etc. A este tipo de personas no los detiene nada, definitivamente son adictos al trabajo.

Los adictos al trabajo, workahólicos (por su término en inglés) o trabajólicos (término aceptado en español), –definidos como quienes trabajan más de 50 horas a la semana–, tienen más probabilidades de disminuir su salud y bienestar.

Sarah Asebedo, estudiante del doctorado de planificación financiera personal y el programa de resolución de conflictos en el College of Human Ecology, en Edina, Minnesota, dirigió un estudio utilizando la Encuesta Nacional Longitudinal de la Juventud, 1979. Ella y sus colegas, Sonya Britt, profesora asistente de estudios de la familia y recursos humanos, y directora del programa de planificación financiera personal de la universidad; y Jamie Blue, estudiante de doctorado en planificación financiera personal en Tallahassee, Florida, encontraron una relación previa entre los adictos al trabajo y la disminución en actividad física y el bienestar mental. 

En el estudio "El bienestar y la adicción al trabajo" concluyeron que quienes trabajan más de 50 horas a la semana tienen más probabilidades de reducir su bienestar físico ocasionado por "saltarse" comidas y menor bienestar mental medido por una autovaloración de depresión.

"El vínculo entre la adicción al trabajo y el bienestar se ha asumido desde hace varios años, sin embargo, hubo falta de apoyo a la realización de estudios que avalaran estas hipótesis." menciona Asebedo. Para entender por qué la gente trabaja horas extras, incluso cuando saben que no es bueno para su bienestar, los investigadores utilizaron la teoría de Gary S. Becker, sobre la distribución del tiempo, un análisis matemático para medir el costo del tiempo. 

"El costo del tiempo se percibe como un bien de mercado." dijo Asebedo. "Esta teoría sugiere que cuanto más dinero ganemos, más probabilidades tendrá de trabajar más. Si no estamos involucrados en actividades relacionadas con el trabajo, entonces hay un costo para la forma alternativa en la que se gasta el tiempo. Incluso si una persona entiende las consecuencias negativas de la adicción al trabajo, es probable que siga trabajando, porque el costo de no hacerlo es mayor."

La teoría de Becker no sólo sugiere que se puede trabajar más que una persona rica, sino que también tendremos menos tiempo libre para gastar el dinero. A medida que aumentan los gastos de una persona, tiene más probabilidades de trabajar más y crear hábitos poco saludables.

Como administradora de finanzas de tiempo completo, Sarah ha encontrado la investigación útil para asesorar a sus clientes. Detecta a los adictos al trabajo para deducir los efectos que puede ocasionar sobre su bienestar físico y mental, además de aconsejarlos sobre lo que pueden hacer para mitigar o contrarrestar los efectos en periodos de alta carga de trabajo. 

El estudio da la pauta para establecer una estrategia de contacto, en quienes se relacionan directamente con profesionistas, averiguar más acerca de la vida laboral de los clientes puede ayudar a orientarlos para lograr más efectivamente sus metas en el aspecto financiero, ya que tal vez no estén haciendo lo correcto.


Es muy importante que tengamos en cuenta que cargar a un colaborador de trabajo no va a aumentar su producción, sucederá todo lo contrario. Una empresa exitosa es aquella que se preocupa por la salud de cada uno de sus integrantes, porque ellos son el recurso más valioso de toda compañía. 

viernes, 17 de mayo de 2013

¿Qué es el Burnout?


El síndrome de burnout es un padecimiento que se debe a múltiples causas, pero se origina principalmente en las profesiones de alto contacto con personas, con horarios de trabajo excesivos. Se ha encontrado en múltiples investigaciones que el síndrome ataca especialmente cuando el trabajo supera las ocho horas diarias, cuando no se ha cambiado de ambiente laboral en largos periodos de tiempo y cuando la remuneración económica es inadecuada. El desgaste ocupacional también sucede por las inconformidades con los compañeros y superiores cuando lo tratan de manera incorrecta, esto depende de tener un pésimo clima laboral donde se encuentran áreas de trabajo en donde las condiciones de trabajo son inhumanas.

El principal síntoma es un fuerte sentimiento de impotencia, ya que desde el momento de levantarse ya se siente cansado. El trabajo no tiene fin y, a pesar de que se hace todo para cumplir con los compromisos, el trabajo nunca se termina. La persona que lo padece se vuelve anhedónica, es decir, que lo que anteriormente era motivo de alegría ahora no lo es, en otras palabras, pierde la capacidad de disfrutar. Aun cuando se tiene tiempo, se siente siempre estresado. A diferencia de lo que ocurría al principio, el trabajo ya no produce incentivos para la persona afectada con burnout. Visto por otras personas, aparenta sensibilidad, depresión e insatisfacción.

A los propios síntomas del estrés a nivel corporal se suman múltiples molestias: insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, infecciones, manchas o afecciones en la piel, trastornos respiratorios y circulatorios o digestivos (variaciones en el peso).

El burnout suele definirse a través de tres dimensiones:

Agotamiento: sensación de ya no ser capaz de ofrecer más de sí mismo a nivel emocional;

Suspicacia/escepticismo: es una actitud distante hacia el trabajo, hacia las personas a las que se está ofreciendo el servicio y también hacia los compañeros de trabajo;

Ineficacia: sensación de que no se están llevando a cabo debidamente las tareas y de que se es incompetente en el trabajo.




Como vemos, el burnout es un gran problema que puede tener serias repercusiones en nuestra salud, por esto  los expertos recomiendan hacer pequeñas pausas a lo largo de la jornada laboral y dedicar un tiempo mínimo semanal al ocio para alejarse de todo y "recargar las pilas".

sábado, 19 de marzo de 2011

LA DEPRESION : UN MAL ACTUAL

Artículo tomado de la pagina: http://www.psicolink.com/ , Lic. Inés Susana Fragassi

En nuestros tiempos modernos es común que se hable de depresión, englobando a la "depre" que mencionan los jóvenes hasta la depresión como entidad nosográfica identificable.
Lo cierto es que, más allá del uso del vocablo, existe una enfermedad psíquica, absolutamente identificable que se denomina depresión.
En la vida del ser humano, existen avatares que lo exponen a situaciones de cambio y pérdida, y que muchas de estas circunstancias, junto a características personales -constitucionales y vivenciales- generan en los individuos estados de depresión.
Muchos de estos estados no llegan a consolidarse en una depresión sino que se procesan en forma de duelo y aflicción, fenómeno normal y conocido por todos, que consiste en un displacer, una tristeza caracterizada por la disminución de la impulsividad reaccional y la adopción de una actitud pasiva del sujeto momentánea que sucede a la pérdida de seres amados y equivalentes. Estas manifestaciones se irán modificando conforme transcurra el tiempo y las circunstancias internas y/o externas lo favorezcan.
En tanto en la depresión coexisten grandes alteraciones del funcionamiento psíquico y somático, propias de un síndrome, y por lo tanto de una enfermedad, no remitiendo con el paso del tiempo. Este tipo de cuadro se lo conoce con el nombre de depresión reactiva, ya que es "una reacción" posible aunque no exitosa, ante la pérdida de un objeto de amor, ya que además de comprometer aspectos físicos y psicológicos, aparecen sentimientos de culpa, auto reproche y disminución de la autoestima.
Por el otro lado, existe otra forma de depresión que se la conoce como endógena, cuyos síntomas no responden a situaciones de pérdida real, el sujeto no sabe de que se trata, siendo los causales desencadenantes desconocidos para el individuo que la padece. En este tipo la retracción del mundo externo es casi total, surgiendo sentimientos de desesperanza absoluta respecto de la existencia. Si bien estos cuadros no son los más usuales, su aparición merecen la especial urgencia en el tratamiento adecuado.
Sobre las depresiones reactivas, los tratamientos psicológicos resultan ser exitosos, mucho más cuando se requiere a los inicios de la sintomatología, posterior a un correcto psicodiagnóstico, en tanto las depresiones endógenas, deben en casos complementarse con terapéuticas psicofarmacológicas.
De todos modos, lo importante, ante cualquier duda, es consultar a tiempo.

Si usted observo estas conductas en su trabajo: CUIDADO!!!! consulte a un especialista